La situación de la litografía en la contemporaneidad. Un caso general.

La situación de la litografía en la contemporaneidad. Un caso general.


Es frecuente que al hacer referencia a la situación de la litografía (o la obra gráfica original) en la contemporaneidad, el público general piense en el condicionante asociado a la multiplicidad de la imagen, que puede ser malinterpretado como afán de mercado y no potenciando el aspecto creativo o vinculado a la técnica. Aunque la litografía ha servido para socializar el arte, en los últimos años esta técnica ha dado un gran paso, ya que genera obras en las que la edición es única o muy limitada[1], con lo que se reafirma su carácter de creación al cien por cien, dejando de lado las malinterpretaciones.

Un concepto que es necesario abordar cuando a la situación de la litografía en la contemporaneidad, es el debate que desde hace años gira en torno al concepto. Concretamente, me refiero a la reproductibilidad de la litografía, aspecto que ha generado debate sobre si la técnica puede ser equiparada a otras manifestaciones artísticas. Como afirma Bernal, en muchas ocasiones se ha relegado a la litografía como un arte menor, ya que habitualmente se ha considerado erróneamente un lenguaje de soporte para los principales medios expresivos, sea la pintura o cualquier otro (Bernal, 2013, p. 42). Aunque esta concepción haya estado vinculada a la técnica, hay que matizar que después de entrar en contacto con diferentes artistas contemporáneos y entidades que trabajan con esta técnica, esta errónea concepción de “arte menor” ha cambiado, para dotar a la litografía de la categoría de lenguaje expresivo por sí mismo, apostando por la edición de tirajes de gran calidad[2], fomentando la investigación para superarse creativamente, técnicamente i artísticamente. 

Llegados a este punto, también es importante matizar que para favorecer el hecho de que la litografía se convierta en un lenguaje de primer orden, las entidades y artistas que trabajan con la litografía, han decidido dar un paso muy importante: reducir el número de ejemplares de cada tiraje, para favorecer el concepto de exclusividad, adjetivo del que disfrutan los tradicionalmente denominados “grandes lenguajes”.

Una de las consideraciones que hay que tener en cuenta, enlazando con el párrafo anterior, es que la litografía nunca puede considerarse como una simple secuela de la pintura, ya que la primera tiene elementos propios que la hacen una técnica única e incomparable con otras técnicas y procedimientos propios de la pintura. El proceso técnico y las innovaciones creativas contemporáneas, además del proceso de estampación, proporcionan cualidades y características a la obra de arte final que no se encuentran en otras técnicas de las artes plásticas (Carrete Parrondo, 1989, p.6).

Otro aspecto importante destacado por numerosos especialistas en la materia y en mi opinión ya superado en el ámbito artístico, es la ambigüedad entorno a la matriz cómo obra en sí misma. Se trata de el caso de la concepción de la piedra litográfica y el dibujo que realiza el artista en ella como obra artística per se (Bernal, 2013, p.43-44). Así mismo, hay que tener en cuenta que el dibujo que se realiza sobre piedra litográfica es solo el medio para conseguir una finalidad: la obra sobre papel. Por lo tanto, y como explican numerosos expertos[3], cuando un artista realiza un dibujo sobre la piedra, se tiene que tener en cuenta que su valor artístico va más allá, ya que el artista trabaja la matriz como soporte temporal para su obra, que posteriormente será pasada a papel, su soporte definitivo.

¿Podemos afirmar, después de lo expuesto, que actualmente la litografía es un arte bien conocido? De acuerdo con Carrete Parrondo, la litografía no es un arte mal conocido, pero si infravalorado, ya sea por críticos, público y artistas (Carrete Parrondo, 1989, p.7). Para hablar de la situación de la litografía en la actualidad, no podemos dejar de hacer referencia al público (ya que del campo artístico haremos referencia posteriormente). Históricamente, el público ha tenido siempre un estrecho contacto con la obra gráfica original, aunque la litografía ha sido una gran desconocida debido a la especialidad de la técnica. La relación entre público y obra gráfica original a lo largo de la historia se ha asociado a la reproductibilidad de la técnica, ya que ha servido de reproducción de la pintura, por ejemplo, y para la difusión de conocimientos en diversas ramas. En este punto es necesario matizar que desde el momento en que los procedimientos de reproducción y difusión empezaron a llevarse a cabo mediante procesos fotomecánicos, la estampa cayó en un profundo desconocimiento. Actualmente, este desconocimiento ha sido salvado por unos pocos talleres y artistas que siguen defendiendo las singularidades de la obra gráfica original, aspecto que trataremos en otra ocasión.

Esperança Llabrés


Notas

[1] Por muy limitada se entiende tirajes de 15, 20 o 30 ejemplares.

[2]En este caso me refiero a ediciones que para cada ejemplar se han estampado hasta cinco piedras litográficas, sea para estampar diferentes colores o bien diferentes partes de una imagen, hecho que raramente se lleva a cabo debido a la gran dificultad para el artista de descomponer por capas una imagen, cada una de diferente color (un color por piedra) y a la dificultad técnica de registrar cada piedra para formar una imagen final bien compuesta.

[3]Por ejemplo, es el caso de Brown, B. (1930). Lithography for artists.Chicago: University of Chicago Press. A lo largo del estudio, Brown habla sobre la importancia de concebir la matriz como una parte más del proceso de realización de una obra y no como una obra en sí, ya que la piedra litográfica solo es un soporte temporal, que después será estampado sobre papel. Una vez finalizado el tiraje la piedra será graneada, proceso que implica la destrucción de la imagen.


Referencias

Bernal Pérez, M. M. (2013). “¿Qué es la obra gràfica original?”, “La reproductibilidad de la obra de arte” i “Congreso de Viena”. A: Cuadernos de Bellas Artes. Nº 14. Tenerife: La laguna. p. 41-46. Consulta en línia: http://www.revistalatinacs.org/067/cuadernos/14CBA.pdf[Fecha de consulta: 27/05/2018].

Brown, B. (1930). Lithography for artists. Chicago: University of Chicago Press.

Carrete Parrondo, J. (1989). “Taller 6A. El camino a recorrer.” A: Edicions 6a Obra Gràfica: Llonja. Palma de Mallorca: Govern Balear. p. 6-7. 


No Comments

Post A Comment